Crónica que envié a mi familia después de este intenso viaje:
Alicante, España. 02 Abril 2007.
Pensando en la legalidad como un camino óptimo y único para poder continuar en España, me encuentro en la parada del bus número 5, muy cerca del mercado central; quien ya haya estado en Alicante o en defecto en un mercado debe saber muy bien que eso significa aire plagado de moléculas de hedor procedentes de pescados, camarones y langostas que se levantaron con poca suerte hoy, con destino firmado por el anciano que les comprará y llevará a su mesa... y entrañas posteriormente.
06:31 am; +13.0 °C; mi alarma sonó hoy como se lo pedí a las 05:30 am aunque yo misma en ese momento decidí pedirle otros 10 minutos de indulgencia, puede ser muy testaruda ella, pero finalmente pude dormitar otro poco.
Me levanté, fui a la cocina (a un metro de mi habitación, no es ningún logro) me preparé 3 panes tostados franceses, dos con una copia barata de nutella, y otro con mermelada de arándanos, que en la etiqueta escribía "rapsodia de arándanos", me pareció poético, mucho, al menos para una mermelada, entonces se me ocurrió mirar a los otros frascos amontonados en la nevera aunque ninguno contaba con la fortuna de ser una "rapsodia de tal", la pobre mayonesa solo pudo llamarse así, y apuesto a que la mostaza soñaba con llamarse algo como "minueto de mostaza", sin mencionar un interesante "contrapunto de tomate frito sin cebolla" o un "preludio de paté de cerdo".Después de esto y siendo ya las 06:00 am, fui al baño, me lavé la cara, las manos e hice pipí, quizá en un orden de sucesión invertido, como enseñan en la escuela, "las manos limpias después de ir al baño".
Ya en la habitación y a oscuras (esto porque mi compañero de cuarto dormía y me sentí lo suficientemente amable como para no encender la luz y joder sus pupilas), me puse una blusa roja, luego un pantalón beige que, al estármelo poniendo dejó a la vista la cursi ironía de que mis calzones combinaban con mi blusa; así como ayer, y antier, soy una de esas al parecer, mi alivio es que lo hago sin conciencia. Me reí un poco sola.
Tomé todas mis cosas, repasé mil veces rayando en lo absurdo, revisando hasta el más mínimo detalle que pudiese hacerme falta y cuando por fin parecía todo estar bajo mi control, procedí a iniciar mi ejercicio matutino, descender ochenta y tantos escalones, cinco plantas si desean verlo así. Ya afuera y por la calle que me lleva directo a la plaza de toros, me arrepentí de solo haberme puesto una sudadera encima, y no un abrigo de piel de morsa.
No me quedó mas remedio que caminar más rápido intentando engañar a mi metabolismo e imaginar que ahí arriba escondido atrás de la luna aún visible, se encontraba un sol abrazador que hacía correr sudor por mi frente(a las 6 de la mañana aun para una mente creativa es difícil pensar eso).
A una calle del mercado central vi el termómetro, +12.0 ° C, fue en ese momento y no antes que decidí escribir esta crónica, siendo poco común (y humano) que me encuentre a media semana a tales horas con tan perra temperatura (es perra si piensan que es abril y que la playa está a 200 metros).
Es ahora que me doy cuenta que el primer bus número 5 pasará hasta las 7 am. Pude haber dormido otros 15-30 minutos; al menos encontré este papel y esta pluma azul para escribir y estar ocupada, no sola… en mi mente supongo.
Quizá aparento estar loca, o ser irresponsable y estar terminando mis deberes endiabladamente a última hora, pero no parezco sola, porque que se quede sin perdón de Dios quien vague solo por la vida, por las calles de pescado y frente a mi (explicar que fue sarcásmo es patético, pero es mas patético que alguien vaya a creer que tengo miedo a estar sola).
Sólo faltan 5 minutos para las 7 y la persona que está a mi derecha acaba de dar un vistazo a lo que escribo (lo cual confirma mi teoría de mi aspecto lunático),¿Debería importarme su intromisión? Pues me importó, porque levanté la mirada y ella pareció inmediatamente volver a sus asuntos. "Ella" es una mujer morena y de cara amable, rasgos hispanoamericanos, "muy de esas" chismosas.
La mujer en el otro extremo de la banca de la parada (yo estoy en el centro; seguramente el lugar en que te sientas en la parada de autobuses es analizable psicológicamente, aunque los últimos en llegar al no encontrar lugar sólo serían analizados desde el punto de vista de "impuntuales de mierda"), entonces, decía la mujer en aquel extremo del banco no deja de bostezar y moquear, ambos reflejos involuntarios del cuerpo humano pero no por eso menos vulgares (yo también lo hago y repito, no por eso menos vulgares).
Ahora son las 7 am; siguen los +13.0 ° C, no ha llegado el bus (estoy en España no en Londres claro…) ah pero el letrero de lucecitas rojas (esta parada debe ser la única en Alicante que cuenta con uno de esos letreros semi-modernos y de mucha ayuda) dice que el autobús número 5 llegará en 5, no no, en 4 minutos. Al subir tengo que indicar al conductor que me avise cuando estemos en campo de mirra, donde por seguro me espera una fila de más de 100 personas (ahora que transcribo esto especifico que solo había algo así como 33 personas antes de mí, menos mal que madrugué) que "cogieron" un taxi para llegar antes que todos y ahorrarse estas simpáticas esperas; por 6 euros que cuesta el taxi, creo que puedo soportar la simpatía.
La gente a mi alrededor solo habla del frío de esta mañana, "hoy bajé al perro y como no me puse un abrigo abajo, lo he pasado muy mal".
El bus está aquí, y yo en el bus ahora. Con voz amable y casi tímida pedí al chofer que me avisara la parada que busco, a lo que él con voz poco amable y os aseguro familia; nada tímida me respondió: -Siéntate ahí (en el primer asiento del bus).
Como hasta ahora ustedes son testigos así como yo, el camino a la legalidad no es algo fácil, madrugar tampoco lo es, tener una inmensa cantidad de diálogos interiores que poco a poco maduran en crónicas amateur, sí que lo es.
Quizá en la fila continúo con diálogos decodificados a crónicas, quizá no; quizá me encontraré con un mexicano letrado, culto, honesto, guapo, que estudia letras, periodismo, arquitectura y relaciones internacionales; cuyo padre es columnista en un periódico nacional conocido por causar polemica, de esa que me gusta; que me mire como los hombres miran a las mujeres en esas películas que solo el jodido Disney sabe hacer. Que me empiece a dar su punto de vista sobre el destino, Sartre y Julio Cortázar, sobre su film favorito de Woody Allen y mencione algo sobre su inutilidad para arreglar un auto.
Tengan por seguro familia, que de ser ese el caso, no podré seguir escribiendo en la fila, de otro modo y si mi bolígrafo no se pone necio y comienza a negarme su líquida, japonesa y azul tinta; volverán a saber de mí.Besos
P.D. empiezo a sentir ganas de ir al baño, pipí de nuevo. ¡Mierda! (no no, solo pipí, esa fue mi expresión de desesperación).
10:10 am de vuelta en el bus número 5 pero ahora con dirección al mercado central. Cara brillosa, cabello desastroso "estilo Thalía en una de sus novelas", sueño incontrolabl y ese tic en la nariz que se me activa en momentos extraños. Ahora estoy tranquila, pero la espera de 3 horas en la cola no es ninguna clase de yoga.
En la cola no había ningún mexicano de ensueño, pero tampoco una superficie donde pudiera recargarme (una cosa hubiera propiciado la otra) por lo que no escribí mientras esperaba. Y mucho menos que mexicanos de ensueño, no había nadie ni nada en ese lugar que semejara tal descripción. Todos marginales, rumanos, árabes, colombianos, peruanos, asiáticos…. Mexicana.
Con ropas de las tiendas chinas o esas túnicas musulmanas, que hoy en día ya complementan con bolsos del mercado negro a juego: túnica rosa-bolsa rosa Luis Votton; túnica azul con rayas blancas-Sandalias dulce & Gabriela color celeste. Todos con un aspecto de refugiados, todos incluyéndome, el hecho de madrugar contribuyó a mi perfecta mimetización con el entorno social al que me dirigía.
Así me encontraba, viendo caras con rasgos tan extraños, algunos difíciles de decir su procedencia; vestida de minoría proletaria, mordiéndome los labios y de nuevo ese tic en la nariz.Ahora solo faltan un par de paradas del bus para que me toque bajar y caminar 10-15 minutos hasta mi casa, para dormir, acorde a mis planes, las horas que perdí esta mañana (las arrugas no perdonan).
Ahora me detengo de escribir porque me llegó a la cabeza la idea de que debo ser egoísta para pensar que alguno de ustedes tendrá mucho interés por leer esto, quizá hayan llegado aquí por curiosidad, por aburrimiento o porque son mi familia ya eso cuenta como un clan de fans extraoficial.
Como sea que sea; aquí me despido, deseándoles un buen día, una buena semana y mucho ánimo y paz mental.
Yo espero hoy ir a celebrar con un mojito mi nuevo estado legal. –"¿DNI? –Sí, un momento por favor".
Despues de esto al llamarle para celebrar, mi novio me dejó. (¿No les dije que es patético tener que explicar las ironías?)

1 comentario:
difícil de digerir para un borracho con tendencias nostálgicas, jaja. Pero buen post :)
Y... en la borrachera, cuando leí tu trip a la cocina con tus panes franceses.. "minueto, rapsodia". Leí mal, y empecé a asociar tu post con la discografía de queen, jaja.
Bueno, como sea... =D
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